lunes, 7 de enero de 2013

RECETA: TARTA FÁCIL DE PIÑA Y YEMA. HISTORIETA: UN AÑO NUEVO DIFERENTE


Otro año que empieza, evidentemente porque otro acaba, y esta vez, después ya de unas cuantas y repetidas veces en las que en mi vida he ido experimentando  este mismo proceso,  no puedo dejar de pensar en que este nuevo año que ahora empieza, es y va a ser, un año diferente. 

Como hemos cambiado...o mejor dicho: ¡cómo nos han cambiado las circunstancias!. Hace tan sólo tres años, cuando estrenaba este blog, escribí este post sobre los "Propósitos viejos para nuevos años". Lo releo ahora, reconozco que me siguen haciendo gracia las "astracanadas" que en su momento se me ocurrieron, y me doy cuenta que esas no son ya las preocupaciones, ni siquiera las ocurrencias más o menos frívolas, que puedo tener a día de hoy.

Propósitos como: dejar de fumar, cuando nunca lo he hecho y siempre he odiado el tabaco. Aprender inglés, cuando lo que debería proponerme es no olvidarlo. Ir al gimnasio, (además de pagarlo), cuando ya me he rendido a la evidencia de que no estoy diseñada para el ejercicio. O volver a meterme en mis pantalones de antes del verano, cuando....cada vez me lo pongo  más difícil, me parecen ahora propósitos mucho más estúpidos y frívolos que en aquel cercano 2010.

El mundo ha cambiado. Nuestro país quizá más que otros cercanos. Y nosotros, obligados con esos cambios tenemos que hacer lo propio. Ni yo que soy, sin mérito  pero con mucha suerte, optimista por naturaleza y que ya nací con el accesorio "Optimismo 2.0" implantado de serie, puedo negarlo.

Este va a ser el año de reinventarse, pero de reinventarse de verdad y no en el sentido aburrido, socorrido y tan manido del término. El año de ingeniárselas para buscar la felicidad en las cosas pequeñas que a cuenta gotas nos regale la vida, visto que ni grandes cosas, ni cosas grandes,  parece ser que vaya a haber.

Este va a ser el año de intentar  ser menos exigentes, de conformarnos con menos y de valorar de verdad las cosas que de verdad importan. Esas, que si soy honesta, reconozco que tenía un poco olvidadas e infravaloradas de más. Al final, va a resultar que el secreto de la ansiada felicidad es matemático y no consiste en mucho más que en la capacidad de sumar todas esas pequeñas cosas buenas que cada día y a cuenta gotas nos regala la vida y la habilidad para, al tiempo, ir restando las malas.

Este va a ser el año de compartir y de ser más solidarios que nunca. Como ahora que sobra menos,  dar, supondrá  un ejercicio de mayor generosidad. Deseo, ¡y espero! que "A quien corresponda" nos lo premie con algunos puntos extras acumulables en ese carnet de conducirnos por la vida, que a veces, a cuenta de muchas pequeñas infracciones del código de circulación vital  y de sus correspondientes multas y sanciones, estamos casi a punto de perder.

Y por supuesto, este va a ser el año de contagiar. De contagiar, y mucho, y a todos, optimismo, ánimo y esperanza. Y no sólo porque sea la esperanza lo último que se pierde, sino porque únicamente con la esperanza de que las cosas pueden cambiar y de que muchos de esos cambios están en nuestras manos adultas y expertas, se producirán las ideas y las acciones  necesarias pasa salir de donde estamos.

Asumamos nuestras responsabilidades, que yo creo que también las hemos tenido. Dejemos de culpar por sistema al sistema. Limpiemos y depuremos las responsabilidades de quien proceda y empecemos a pensar en soluciones y en positivo sobre que pequeñas cosas podemos hacer cada uno para que nuestra vida y las de quienes nos rodean sean mejores. Esto, al final, no va a ser mucho más que un ejercicio, ya no se si gimnástico o contable, pero ejercicio al fin y al cabo, de perspectiva y de generosidad. Un ejercicio de confianza y de esperanza.

De esa esperanza, que precisamente por ser la última que se pierde y porque no todo está perdido, aún tenemos un stock abundante. Sólo tenemos que reconocerla, ejercerla y contagiarla... ¡Hagamos entre todos que este sea precisamente ese. el año de la Esperanza!

Y nada mejor que una receta bien dulce para acompañar este post...

P.S.

Si por casualidad al acabar ahora de leerme, os sentís  identificados con algo de lo que he dicho aquí,  me encantaría que dejaseis vuestro comentario positivo y personal cosido virtualmente en este post.
Igual de vez en cuando, nos viene bien dar un repasito...


RECETA. TARTA FÁCIL DE PIÑA Y YEMA

Ingredientes para 8 personas: 


1 lámina de pasta quebrada o brisa
6 huevos de corral
425 g de azúcar
175 g de mantequilla
1 lata de piña muy bien escurrida de su jugo

Aproximado proceder:

Prehornear la masa una vez ya colocada en el molde, (el de 26 cmt es perfecto), durante unos 10 minutos. Pinchar con un tenedor el fondo.
Un truco que uso para que no se "bajen" los bordes, es pegarles por dentro una tira de papel aluminio antes de introducir la masa esos 10 minutos al horno. Después se retira el papel y lista la base para rellenar.


Escurrir muy bien la piña sobre papel de cocina absorbente.


Colocar sobre la base pre horneada la piña muy escurrida. Una rodaja en el centro y las demás alrededor apretaditas.
Batir los huevos con el azúcar a mano hasta que desaparezca el grano del azúcar ( unos 4 minutos).
Incorporar a esta mezcla la mantequilla derretida ligeramente en micro. (Cuidado que no se caliente)



Verter la mezcla sobre la tarta y hornear a 180º unos 40 - 50 minutos. 
Si tarda algo más de tiempo en cuajar y coge color moreno de más, tapar con un papel de aluminio..



Espolvorear con azúcar glass y listo!! Era fácil o no ?... Y como digo siempre....Ya me contaréis!!


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