viernes, 18 de mayo de 2012

RECETA: PASTA CON BOLETUS Y TRUFA. HISTORIETA: CONTRARIEDADES DE LA VIDA



Hace ya días que, como Rambo, estoy medio desaparecida en combate. Igual os da la risa si os explico por que.

Siguiendo la teoría de un estupendo profesor, de inglés y de muchas más cosas de la vida, que hace muchos años me dio clase en los Jesuítas,  para ser una persona encantadora hay dos temas de los que uno nunca debería hablar y que son, a saber: dinero y enfermedades.

De dinero, ya no es por ser o no encantadora, o finísima, que diría mi abuela, pero en cualquier caso  y más en este momento concreto, mejor ni hablamos.
De enfermedades, y aquí yo incluiría también las penas, procuro no hacer referencia y no dar la tabarra a nadie, ni en mi tierra, ni en mi espacio ciber sideral. Además, gracias a Dios, tampoco voy a escupir a la casa de este último, o lo que es lo mismo, al cielo, diciendo que de ahí me ha caído una enfermedad. ¡Qué los problemas de salud son otros y algunos mucho más serios!

Pero lo que si me ha caído,   ya no sé si de arriba, de abajo, de dentro, o del carajo,  es, por poner un suponer y un nombre,  una contrariedad.
Desde hace 3 semanas tengo una queratitis en las corneas provocada por un ataque de lentillas. Al principio parecía que causada por una lentilla más apretada que el zapato de Cenicienta en pie de hermanastra... Después porque tras  32 años sin ningún problema con ellas, de repente y sin saber ni como ni por que, y como sucede con tantas otras cosas en la vida, han decidido resistirse a mis encantos….Claro que si sólo fuesen ellas las únicas que a mi edad se me resisten,  ni tan mal, oigan.

Además de haberme dejado al principio la estimulante sensación de llevar dos mini estropajos Nanas injertados en los párpados,  y de que en el kit de contrariedades oculares que me fue adjudicado, venía también un granillo odioso con nombre romano, que cuando quiero recordar me sale vestigium y después de muchos esfuerzos y de pensar en toronjas acabo consiguiendo llamar por su nombre, además, decía, de las molestias propias de este problemilla, tengo otro mucho mayor y estético, para mi horrible y que requiere de terapia psiquiátrica especializada: tener que salir a la calle con gafas.

Ya, ya se que los problemas en la vida son otros, y eso es lo que le digo a mi autista oculista cuando intentando que empatice y simpatice conmigo pretendo obtener optimistas e inmediatas soluciones para conseguir una esperanzadora fecha de curación ocular.
Y dicho así, puede parecer una frivolidad y hasta una tontería, pero si tenemos en cuenta las muchas miopías que me adornan y que se ven acompañadas de otros tantos astigmatismos, todos ellos, dicho sea de paso, muy poco favorecedores, obtendremos como resultado una aversión, desde la infancia,  a llevar gafas. 
Gafas, que a pesar del modelo precioso y del cristal reducido, siguen siendo las gafas de Mr Magoo, o mejor dicho y en mi caso de Missis Magoo, porque con los años que encima me añade el artilugio en cuestión, pasar por Miss es, como la del Tom Cruise ese, “Miss- ion imposible”.

Y con esa manía que me reconozco y tenemos de referenciarnos con patrones anglosajones, (aquí iría una rimita fácil, ¿eh?), me comparé con Mr Magoo, cuando en realidad con quien debería hacerlo, sobre todo dado mi tamaño, es con nuestro  autóctono y españolísimo Rompetechos.

En fin, que entre las molestias físicas y las estéticas, mi vida social se ha ido reduciendo, y después de que el otro día en una cena de amigos, uno, de cuyo nombre no quiero acordarme,  me encontrase un cierto parecido a Dustin Hoffman en su papel femenino y viejuno de Tootsie…¡¡pues para que contar!!
Bueno, y por verle precisamente algo bueno a toda esta contrariedad, entre las molestias, el disgusto y que salgo menos, estoy volviendo a adelgazar. A adelgazar un poco, que tampoco está la cosa para tirar cohetes, pero algo positivo habrá que verle al asunto.

Y para compensar el desfavorecimiento que en este momento hormonal tan complicado de mi vida me ha sobrevenido, fui ayer a la peluquería a dejarme impecables las mechas y el corte, pensando que con un peinado estupendo  y mucha sonrisa, podría, como el Quijote, “desfacer este entuerto”…Claro que pensando y pensando en pelo y dientes no se por que extraña asociación de ideas, de repente, se me apareció la Pantoja, ¡¡¡Y claro,  casi fue peor el remedio que la enfermedad…

Espero que se me pase pronto mi ataque de gafas, y mientras se me pasa este y el de  fotofobia, tan difícil de sobrellevar para una persona como yo que reconoce haber sido planta en alguna de sus otras múltiples vidas anteriores, voy discurriendo como reírme, no de esta pena, pero si de esta contrariedad…

De momento os dejo una receta quitapenas de verdad. De esas facilonas y lucidas que siempre os digo que me gustan a mi.  Receta de pasta, pero de pasta especial, de esas que sirven hasta para quedar como una reina con los invitados, o para enamorar al que la prueba…¡¡Y juro que está empíricamente comprobado!!


PASTA CON BOLETUS Y ACEITE DE TRUFA BLANCA

Ingredientes para 4 personas 

500g de pasta a vuestra elección
4 boletus de cultivo o en su defecto champiñones Portobello
30g de boletus deshidratados
1 cebolleta
1 chorrito de nata
1 chorrito de brandy o moscatel
Parmesano rallado
Aceite de trufa
Agua, sal y pimientas variadas

Aproximado proceder


Antes de nada, ponemos a remojo una hora antes de hacer el sofrito, los boletus deshidratados en agua y la reservaremos para la salsa.

Picamos la cebolleta y cuando esté dorada le añadimos los boletus de cultivo, o, en su defecto, los champiñones Portobello también laminados. Dejamos rehogar 5 minutos. Salamos


Añadimos a continuación los boletus secos ya hidratados apretándolos con la mano para escurrirlos de su de agua, (reservamos esta que ahí está todo el sabor a boletus), y dejamos rehogar 2 minutos más.

Después incorporamos el vino dulce, dejamos evaporar el alcohol y a continuación hacemos lo mismo con el agua de hidratarlos  y la nata. retiramos del fuego para que no se evaporen los jugos.

Cuando queramos comer coceremos la pasta de nuestra elección, (si la pasta es buena se notará en el resultado del plato, y es un lujo relativamente barato), y la dejaremos un poco cruda o "muy al dente". 

En la salsa de setas caliente añadiremos la pasta para que esta se termine de hacer dentro del guisito de setas. Como os digo siempre este es el truco indispensable para que una pasta esté buena

Ya en el plato, espolvoreamos con pimientas variadas, añadimos el queso Parmesano recién rallado y sobre ello un chorrito de aceite a la trufa. La mezcla de sabores es un clásico, pero además de clásico es excepcional, y como veis es un plato que sirve perfectamente para invitados o para daros un homenaje, o como decía al principio para enamorar sin grandes complicaciones al que caiga por vuestra cocina.

Animaros a probar esta resultona receta...Y ya me contaréis si enamoráis o no...





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