viernes, 6 de mayo de 2011

RECETA: SORPRESA DE CHOCOLATE, FRESA, MASCARPONE Y CRUJIENTE DE CACAO. HISTORIETA: LOS NIÑOS DEL 59


Se suponía que este blog mío era un blog de recetas y de historietas...

Recetillas, de esas que me gustan a mi, de trabajar poco pero de quedar muy bien, con más o menos regularidad alguna que otra voy subiendo.... pero historietas.... ¡¡Hace más de 2 meses que no publico una en condiciones!! (Para ver la última clicar AQUÍ).

La verdad es que a veces creo que me falla la inspiración. La mayoría de ellas, (de las veces), tengo ideas repentinas que dado lo avanzado de mi edad, a los 10 minutos han desaparecido tras pasar por mi cabeza más fugaces que esas estrellas que yo, por cierto, nunca he conseguido ver.

Así que he decidido, (por lo pronto y en este mismo instante), escribir sobre cosas cotidianas a las que sea capaz de encontrarles un particular sentido, gracia o emoción. Dada mi facilidad para meterme a revolver, marear e incluso trabajar en todo tipo de saraos en los que es condición "sine qua non" realizar esfuerzos varios, pero nunca ganar dinero, creo que voy a tener bastante material para inspirarme.

Y me lo he puesto a mi misma fácil porque para ello no tengo más que remontarme a este pasado sábado, en el que en calidad de Presidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Jesuítas de Vigo, fui invitada a un acto emotivo, entrañable, cultural y que además no pudo resultar más agradable y divertido.

Convocaban: los niños de los jesuitas de Vigo, promoción del 59.
El evento: nombramiento de Compañeiros y Compañeiras de Cervantes.
¿Qué como se come eso? Muy fácil: constatando datos objetivos...

Miguel de Cervantes Saavedra estudió en el Colegio Apostol Santiago de los Jesuítas en Monterrey (Verín , Orense). Ergo....Si nosotros hemos estudiado en el Colegio de los jesuítas, Apóstol Santiago de Vigo, Miguel es compañero nuestro, y nosotros compañeros suyos. ¡Vamos, cantao!

Así que nada más reconciliador con el pasado, en este caso bastante lejano, que una comida homenaje a semejante personaje en el lugar histórico en donde estuvo situado "nuestro" antiguo colegio...

Tengo que honestamente reconocer que, con pocas ganas y más como una obligación inherente al cargo que como puedo ostento, partí conduciendo hacia Verín el pásado sábado 30 de Abril ¡Y a las 9 de la mañana!

Es el momento de añadir en relación a los autos que nos ocupan, que otro niño de la promoción del 59, "casualidamente", (como diría Manquiña), presentaba su segundo libro sobre Miguel de Cervantes y su teoría sobre la galleguidad de este personaje y la influencia de esta en el Quixote.


Y, como suele pasar muchas veces en la vida, lo que además de por desconocido se presenta a priori poco atractivo, acabó siendo una jornada, entrañable, memorable y cultural y humanamente más que especial.

Sin ser yo ya ninguna niña en este 2011, aquellos niños de 1959 con vidas vividas, disfrutadas exprimidas, y en algunos casos, también y por desgracia, muy sufridas, eran una lección de alegría, compañerismo e ilusión propia de la más desbordante juventud

No se si será porque los amigos de la infancia, los que se hacen cuando todos aún somos moldeables y blanditos, quedan cosidos de por vida al forro del alma.

No se si será porque lo revivido en reuniones como estas, con compañeros cuyos recuerdos llevamos calcetados a los nuestros, nos devuelven inevitablemente a una época de inocencia e ilusión que de repente se nos antoja mucho menos lejana.

No se si será porque produce una gran tranquilidad el constatar que por distintas vidas y caminos, algunos hasta percibibles en las caras, uno aún puede abrazarse a la mayoría de aquellos compañeros...

Bueno, pues no se por que será, pero lo que si se es que allí había concentrada y exponencialmente elevada al cubo, la misma ilusión, la misma alegría y el mismo compañerismo de cuando aquellos niños marcaban un gol en el equipo de fútbol del Apóstol.

Y comenzó su exposición el aplicado niño del 59, César Brandariz.... Y me entusiasmó todo lo que dijo... A veces no lo entendía del todo. Normal, porque César hablaba en modo "genio" y en los genios sucede a menudo que la velocidad de pensamiento y de palabra vienen con desajustes de serie.


En aquel primer libro "Cervantes decodificado" y en su continuación "El hombre que hablaba difícil" y que en primicia a sus compañeros presentaba, había más dedicación, más estudio, más rigor, más seriedad y lo que es más meritorio e importante, más ilusión, de las que yo podría nunca haber imaginado. Está en mi mesilla de noche ¡¡ y además dedicado!!

César convenció con datos, hechos y estudios seriamente contrastados, de la más que probable galleguidad de Cervantes y del reflejo de esta en El Quixote. Pero también, a mi al menos, me convenció con la constancia, la perseverancia y la tenacidad del que incansable, persigue el sueño de demostrar algún día aquello en lo que cree. En lo que ha creído toda una vida, Que no es otra que la suya.

Y digo yo, que además y por cierto, no debe andar tan desencaminado con la afluencia de medios que lo van entrevistando y siguiendo por donde pasa...

Después, comenzó una sesión divertidísima organizada por el que tampoco es difícil de adivinar, debe ser el alma del cotarro como ya lo debió ser de aquel curso de hace ya más de 50 años. El famoso hasta en la red, Juanjo Montenegro, o Xan de Vicus.

Sólo el dossier que nos entregó a los asistentes ya merecería un post aparte.

Comenzaba enmendándole la plana, (mejor dicho, el plano), a Google maps por su incorrecta ubicación del castillo en cuestión. Para ello ofrecía las soluciones googelianas de rigor y que podéis ver en la foto que adjunto


Seguía en el dossier la propuesta de candidatos y el teatral y quevediano juicio a los aspirantes a Compañeiros de Cervantes, escrito a veces en prosa y otras en verso por el mencionado artista local, Xan de Vicus.

Defensor y Diablo, (Maroñas y Romero en sus colegiales papeles), siguieron a ratos y según conveniencia el guión, saliéndose de el seguramente inspirados e impulsados por la sensación de que en donde realidad estaban era subidos a la tarima de un aula de aquel colegio que los unió hace más de 50 años.


Después, catamos los vinos de las tierras en una bodega cercana

Dimos cuenta de una Cervantina comida con manjares propios de las tierra en forma de ingenioso, (e hidalgo), menú:


Y así, entre anécdotas, vinos, fotos y comentarios varios, fuimos nombrados Compañeiros y Compañeiras, (que no miembros y miembras), de Cervantes.

Con bordón para andar caminos y desfacer entuertos, vistiendo el yelmo de Mambrino, para que nos proteja de follones y malandrines y nos de riqueza y felicidad, y recibiendo al fin nuestro diploma acreditativo, fuimos quedando retratados sin el menor decoro ni atisbo de vergüenza, para la posteridad.


Acabamos la jornada con una visita al Castillo de Monterrei en medio de una amenazante tormenta y con un posterior descanso en los que los antiguos alumnos de los jesuitas se dividieron en clases, perdón, en secciones, que la "clase" de estos niños es, una, única, fantástica y estupenda. (Por no añadir grande y libre como era menester en la época)


La sección A veía el partido del Celta contra nosequién. La B, en los mismos sofás del Parador Nacional, dormitaba. La C en la cafetería hablaba de inversiones y temas de actualidad...Y la D, como siempre, la D, era la que fumaba y trajinaba gintonics en la terraza.

Y allí quedaban todos, recogiendo bártulos y camino de Cháves, donde les esperaba una cena y noche de hotel, (según me dijeron, conseguida a muy buen precio por la fantástica organización).

Y probablemente allí, y como suele suceder con la llegada de la noche, comenzarían a desbordarse las anécdotas y los recuerdos sobre vivencias, momentos y bocados arrancados a la vida comunes. Contrastados y contrastables en algunos casos. Tan versionados en otros, que a más de uno le habrá resultado difícil reconocerse en ellos...

Al fin y al cabo yo siempre he tenido la teoría, (no se si tan particular como aquel patio de mi casa), de que la vida no es como sucede, sino como se recuerda...


A los niños de los Jesuitas del 59.

Con todo mi cariño y admiración por la envidiable juventud que les adorna, por la hombría con que portan canas y calvas y por la ilusión con la que siguen exprimiendo, día a día sus vidas.


NOTA:

Esta cervantina historieta debería ir acompañada por la ancestral receta de Lacón con grelos que en su día heredé de mi abuela Romana. Conste, para los que ahora por primera vez me leen que sin la gracia del Compañeiro Cervantes me atreví hace mucho tiempo a escribirla en verso, y aquí y así os la dejo.

Así que para maridar, (vaya cursilada de palabra), esta historieta con alguna receta de mi fondo de armario de cocinera ejemplar, no se me ocurrió nada mejor que algo relacionado con el día tan dulce, sencillo, divertido y resultón que mis compañeros de jesuitas y ahora también Compañeiros de Cervantes me hicieron pasar.

Y sin más dilación, la receta.


SORPRESA DE CHOCOLATE, FRESA, MASCARPONE Y CRUJIENTE DE CACAO


Ingredientes para unas 8 raciones


Para el goloso de chocolate:

250 cl de leche
250 cl de nata
75 grs de azúcar
4 yemas de huevo
200 grs de chocolate negro (70% cacao)

Para el crujiente de cacao

75 grs de azúcar
75 grs de almendra molida
45 grs de harina de trigo
25 grs de cacao en polvo
60 grs de mantequilla
sal

Otros ingredientes

500 grs de queso mascarpone
1 chorrito de nata
Azúcar
Canela
500 grs de fresas buenas y maduras.


Aproximado proceder

Realizar el goloso de chocolate tal y como indicaba en esta receta anterior

Colocarlo en el fondo del recipiente en donde se va a servir, y sin pasarse de cantidad, que "llena" mucho. dejar enfriar unas 6 horas.

Antes de servir, encima del goloso colocar una capita de fresas que previamente habremos picado y macerado con azúcar.

Sobre las fresas, una capa de queso Mascarpone, aligerado con algo de nata hasta conseguir una textura cremosa, y batido con azúcar y canela.

Para finalizar, colocaremos un crujiente de cacao elaborado también como en la receta a la que antes os remitía, o, para facilitar el asunto, espolvorearemos simplemente con cacao puro en polvo.

Colocamos el adorno correspondiente....

Y como digo siempre....¡Ya me contaréis!




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