martes, 8 de febrero de 2011

RECETA: JARRETE DE TERNERA A LA ANTIGUA. HISTORIETA: DE MAYOR QUIERO SER COMO ELLA



La vi actuar el sábado pasado en Vigo, y fue como tener una visión, y sin exagerar, (que ya sabéis que para nada, de nada, es lo mío), podría decir que fue hasta una revelación.

Al "aparecérseme" en el escenario, me di cuenta de lo "aparecida" que era a mi tía Carmen.

Y no, no es que yo tenga que ver nada con aquel niño blancucho, orejudo y chato del "Sexto sentido" que decía: "a veces veo muertos", (que en mi caso, de cualquier ordinal sentido siempre anduve escasita y de vista, concretamente, bastante corta), es que era mi tia abuela Carmen tal y como la recordaba y tal y como era ella cuando al final de su vida, viuda y sin hijos, acabó viviendo con nosotros.

Y no se tirando de que tipo de hilo mental, (que debía ser hilo de pesca, por lo fino, transparente y resistente que era), llegaron fresquitos, como recién sacados del mar de los recuerdos, montones de retazos, de momentos, de cachitos, y de personas, que una, a medida que se va viviendo y bebiendo la vida, va cosiendo a la bastilla de su alma "con la leche templada y en cada canción", (que diría mi adorado Serrat).

En ese momento, la vi moverse, serena, con esa sonrisa triste de siempre. Giró sus brazos, lánguidos y elegantes. Abrió sus manos y desplegó unos dedos que aún hablan.....y con toda la suavidad del mundo se arrebujó en su vaporoso chal....Y pensé: Una señora elegante. De mayor quiero ser como Ella.

Y mal que me pese y por muchos años que viva y entrene, me va a resultar difícil. Al menos en lo que a elegancia estética se refiere.

Yo no me muevo, me zigzagueo. No soy serena, soy un tornado. No soy lenta, soy una lavadora en constante proceso de centrifugación. Mis brazos no son largos ni elegantes, sino justo lo contrario. Y mis dedos...mejor que no hablen, que como los niños petardos están mucho mejor callados.

Los chales me gustan, eso sí, mucho y desde siempre. Tengo algunos heredados de mi abuela Romana, y de su hermana mi tía Carmen, que serían dignos de ser lucidos en cualquier escenario sobre los hombros de una señora como Ella o sobre los de sus antiguas y no menos señoras propietarias. Pero poco más...

Y mientras pensaba en chales, abuelas y tías abuelas, Ella, empezó a cantar.

Nunca antes me había dado cuenta de cuanta emoción, sentimiento y poesía hay en todas esas canciones que siempre me habían parecido casi antiguas y casi populares.
Nunca antes me había dado cuenta de que muchas de esas letras pueden ser ya nostalgicos momentos de los recorridos de nuestras vidas.... Señal inequívoca esta, de los años que aun queriendo negar me adornan.

Pensé otra vez que de mayor quería ser como Ella, y que no querría marcharme sin haber recorrido, vivido, sufrido, disfrutado y sentido la vida, como las letras de sus canciones.

Pensé que, al menos una vez en la vida, como aquel toro de las pipas Facundo de nuestra infancia, sentiría dejar este mundo.... sin haber pedido a alguien "que el tiempo que le quedase libre, si fuese posible lo dedicase a mi "

Pensé que, al menos una vez en la vida, tendría que haber llorado en un mar, espejo de mi corazón, y que ese mismo mar debería haberme visto llorar la perfidia de un amor....

Pensé que, al menos una vez en la vida, tendría que haber reclamado el rosario de mi madre y haber sido valiente para abandonar todo lo demás....

Pensé que, al menos una vez en la vida, tendría que aún sin jazmines en el pelo, ni rosas en la cara, haber sido para alguien la flor de la canela.

Pensé que, al menos una vez en la vida, un Abril tendría que haber sido para vivir, un Abril para cantar, para sentir, para soñar, y un Abril para encontrar un nuevo amor

Pensé que, al menos una vez en la vida, tendría que haber sentido que iba bien amarradita a alguien, con espumas y terciopelo, con sus ojazos y mi orgullo. Por el sol y sin apuro.

Y pensé que, al menos una vez en la vida, tendría que tener la valentía de reconocer que a mi también se me acabó la fuerza de mi mano izquierda y que tuve que soltar la rienda. Y que tan sólo una vez, sólo una, tendría que tener la paciencia necesaria para esperar que alguien al fin comprenda que el amor bonito lo tenía conmigo....

No se si mis cirsunstancias hormonales, por mi edad de natural revoltosas, tienen algo que ver en lo que me emocinaron sus canciones y lo que me emocionó Ella. Puede ser....Pero, ¿ cómo resistirse a ese....?

"Ojala que mi amor no te duela,
y te olvides de mi para siempre,
que se llenen de sangre tus venas,
y la vida te vista de suerte"

No se, ¡si que se!, (pero no puedo contarlo aquí), cuantas de estas deseables y terapéuticas emociones están ya vividas, cuantas pendientes, y cuantas prendidas en el fondo de mi alma, cuantas luces aún están encendidas, y cuantas no voy a poder apagarlas.

Ese es mi secreto, y el de cualquiera. Y esta publicado, aunque no es público.

Y, ya puestos, con tanto pensé, y no se, y creo que, pues "conclusioné" que también hay que marcharse con algún que otro secreto inconfesable. De esos que, procurando que no causen grave daño colateral o ajeno, dan color y emoción a una vida bien vivida, exprimida y disfrutada.

Y, por supuesto, hay que marcharse, habiendo tenido algún amigo al que confesar lo inconfesable.

Yo, (modestia tonta y aparte), puedo presumir de lo uno y de lo otro.

Y ya puestos, dedico este por momentos emotivo, por momentos sensiblero post, a esos pocos que conocen de mi todos mis secretos. No hace falta que los nombre, ellos saben quienes son.

Y a todos los demás amigos y ciberamigos que no se por que inexplicable razón, aún aguantan mis ascensos y descensos gastronómico-emocionales, el mejor de los deseos.

El que les desearía a todos si de mayor consigo ser como ella...

¡Ojala que les vaya Bonito!



JARRETE A LA ANTIGUA


No sabía como bautizar esta receta de jarrete, que desde luego, lo que no tiene de original y moderna lo tiene de rica.

A veces, el adjetivo antiguo se nos antoja peyorativo, o cuando menos, negativo. A veces, el adjetivo moderno se nos antoja maravilloso, original y novedoso... Y a veces, otras veces, hay que ver las "astracanadas" que algunos pretenden que nos comamos, ( en el sentido más amplio del término), en aras de dicha encumbrada y mal entendida modernidad.

Este es un jarrete sin pretensiones, sin dificultades, y muy rico. Es de los de siempre, Un clásico. A la antigua

Para ver otro más elaborado y delicioso, con una foto penosa, picad en Jarrete glaseado y si queréis algo más moderno, picad en Carrilleras, (o jarrete), a la vainilla

Ingredientes para 4 personas



1 kg de jarrete o morcillo de ternera
8 zanahorias grandes
2 nabos
2 cebollas grandes
1 vaso grande de brandy
Azafrán en hebras
Harina, sal, pimiente rosa, aceite, agua...


Aproximado proceder



Cortar el jarrete en trozos grandecitos, enharinar ligerisimamente y dorar bien por todas partes. Salar, retirar y reservar

En ese mismo aceite, procurando que no sea excesivo, se doran por este orden: las zanahorias peladas y cortadas en trozos grandes, cuando ya estén algo doradas, se añade el nabo pelado y cortado en cubos y la cebolla en lascas. Salar ligeramente y cuando este todo bien doradito,(cuidado que no se pegue), se añade el azafrán


A continuación se añade el vaso grande de brandy, se deja evaporar el alcohol unos minutos y se raspa bien el fondo de la tartera con una espátula por si hubiera alguna verdura algo pegadilla.

Añadimos la carne que teníamos previamente dorada y el jugo que haya soltado.

Cubrimos hasta la mitad con agua. Tapamos y a fuego lento dejamos cocer unas 3 horas



Si es necesario durante la cooción añadiremos algo más de agua, y removeremos bien para evitar que se pequen las verduras o la carne a la tartera

Y como digo siempre....

Ya me contaréis...
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