viernes, 9 de abril de 2010

RECETA: ARROZ DE PULPO (MELOSO). HISTORIETA: CACHITOS DE FELICIDAD

arroz de pulpo meloso


Hoy tengo un día feliz.

Y no, no es que sea difícil que tal cosa me suceda, es que quizá tengo un día especialmente feliz.

Si lo pienso, no tengo recíprocos, equiparables y especiales motivos para ello, o los que tengo, quizás a otros no les resulten suficientes para sonreir como a mi misma me sonreía yo hoy, mientras cruzaba esta misma tarde el Puente de Rande.

Venía conduciendo por la autopista de Pontevedra a Vigo, en un día precioso, y admirando uno de los paisajes más bonitos del mundo... Bueno, al menos para mi y teniendo en cuenta los cachos de mundos que conozco, que eso, ciertamente, lo relativiza todo un poco.

De repente, empecé a sentir un estado de plenitud que debe, supongo yo, ser algo bastante parecido a eso que dan en llamar felicidad....

Una vez reconocido el presunto estado de gracia, y afortunadamente sin tener este estado nada que ver con el de la Virgen María, que para eso si que ya se me pasó el otro arroz, me dio por pensar, (con el peligro que pensar en mi caso conlleva), el porque de esa sensación tan grata que a veces a todos nos cuesta tanto alcanzar.

Y pensando, pensando, me di cuenta de varias cosas. Todas pequeñas. Como yo.

Pensé que hacía un día preciosísmo, de esos que es de bien nacidos apreciar y más cuando, como en este año, escasean. Un día de luz intensa, pura, dura.

Un día de esos en que si una fuera o fuese planta, lo único que haría sería la fotosíntesis ....Y como planta, ya dije por aquí que en otra vida debí ser, (no se si carnívora, amapolilla silvestre, o vulgar cardo borriquero), me di cuenta de que el sol es energía y me despojé de mis gafas oscuras, esas que de por si no suelo usar yo mucho, porque le cambian el color a la vida.

Pensé que venía de estar con personas a las que aprecio y quiero. Me pareció que, (en un sentido unos y en otro, los otros), también ellas estaban especialmente favorecidas.

Pensé que la alegría se contagia y se reconoce, y que a todos, todos, nos sienta bien.

Pensé que vivía en un lugar maravilloso mientras conducía sobre el puente que cruza la Ría de Vigo. Punto kilométrico este en el que siempre respeto a rajatabla el límite de velocidad, no tanto por el ya sobrehumano temor a las multas de la DGT, sino por el maravilloso paisaje de azules que a ambos lados del puente se adivinan.

Hoy era un día de esos. De esos de mar y cielo fundidos en azules infinitos . Por eso, y sólo por eso, cruzaba ese azul a la velocidad indicada, intentando jugar con la fórmula física del tiempo para que despacio, el espacio, (que también y siempre imaginé azul), durase más.

Pensé que por diversas razones, me encantaba la canción que iba oyendo. Y que al día y a mi, nos sentaba bien y aún nos ponía de mejor humor.

Pensé, paradojicamente y aún siendo yo de letras puras, que el secreto de la ansiada felicidad debe ser matemático, porque no debe ser este secreto mucho más, que la capacidad para sumar todas esas pequeñas cosas buenas que cada día a cuentagotas nos da la vida y la habilidad para restar las malas...

Y pensando, pensando...pensé que tanto en la vida como en la conducción, era recomendable mirar menos a los lados y mirar más al frente... Cuando lo hice, me encontré casi debajo de un enorme camión de Heineken, que a mi que no soy especialmente ecologista, en clarito y bien grande me decía: "Piensa en verde..." .

Y yo, que soy de por si obediente a las señales, (sobre todo si no son de tráfico), pensé que infinito azul, y divertido verde, eran en realidad los colores secretos de la vida....

Y sin más dilación, la receta.


Arroz meloso de pulpo




Ingredientes para 6 personas

1 pulpo previamente congelado de más o menos 1,5 kg y su agua de cocción
2 cebollas
2 tazas de desayuno de arroz bomba
Aceite virgen, pimentón de la vera, laurel y sal.


Aproximado proceder

Poner en una olla agua a hervir, (2 litros), con 1 cebolla pelada y partida al medio, 2 hojas de laurel y sal

Cuando esté hirviendo sumergir y sacar el pulpo por 3 veces, para, como se denomina por estas tierras, "asustarlo". Estará así más blando.

Intentar cocer el pulpo en poco más del agua necesaria para el arroz, para que así quede este caldo más sabroso.

Si el pulpo es grande, yo usé medio porque era muy hermoso, llevará unos 40 minutos, pero todo depende del tamaño del bicho. Tiene que quedar en un punto casi hecho porque luego aún cocerá con el arroz.

Cortar el pulpo en trozos, picar o esmagar la cebolla cocida, y reservar esto junto con el agua de la cocción.

En la tartera donde se vaya a cocinar el arroz dorar bien picada la otra cebolla. Cuando está dorada incorporar el pulpo cocido, dos cucharadas de pimentón de la Vera, dar una vuelta rápida sin que se queme, añadir la cebolla previamente cocida que estaba reservada y un cucharón de agua del pulpo.

Dejar que se consuma el agua a fuego lento. (Hasta aquí podemos realizar el proceso con antelación).

Antes de comer, calentar el guiso que tenemos preparado y cuando esté caliente, rehogar bien en el las dos tazas de arroz.

Una vez rehogado iremos incorporando poco a poco y revolviendo siempre, 2,5 tazas de agua de cocción por cada una de arroz = 5 tazas + algo de propina. Fuego medio. Salar.

Cuando se haya consumido casi el líquido, añadiremos un buen y generoso chorretón de aceite de oliva virgen maravilloso, y dejaremos reposar 2 o 3 minutos

Nota.

Se pueden guardar las puntas de las patitas para decorar la fuente o los platos....como más os guste




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