jueves, 25 de marzo de 2010

EN MEMORIA DE NACHO




Me consta que os debo una historieta con el final de la aventurilla de los concursos de la vida, que dejé sin terminar, y otra, que me gustaría fuese muy especial, para celebrar que en menos de 4 meses somos más de 1.000 almas en Guisándome la vida Facebook.

Admitir y reconocer publicamente estas deudas, sirve en mi improvisado orden vital, como fórmula de compromiso que luego no puedo romper, aunque si, y como bien veis, alterar a mi conveniencia de forma amplia y generosa.

Los que me seguís habitualmente, sabréis que semanas atrás decidí que cuatro historietas al mes eran mucho para mi tiempo y para mi capacidad de generar cuento, (que dicho sea de paso, no es precisamente poca), y que más o menos estas historietas vendrían a ser aproximadamente unas dos al mes. Pues una vez dicho esto, y desde ese mismo momento, como es habitual en mi, se me acumulan las historias pendientes de contar. Algunas, incluso, paradojicamente han caducado.

En cambio, o a cambio, que no es lo mismo pero da igual, prometí subir más recetas con la única y sana intención de llenar la despensa de este supuestamente gastronónico blog. Hasta aquí más o menos he cumplido.

Pero hoy estoy aquí, y espero y deseo que como excepción, con historieta y sin receta.

A mi las alegrías, la felicidad y también aunque por motivo distinto, las preocupaciones, me dan mucha más hambre, y digo mucha más, porque mucha ya es de por si mi natural.

Hasta la fecha, además de unas pastillas que se llamaban Reductil y que me dejaban mustia como una acelga, lo único que de forma natural me ha quitado el hambre son las penas.

Y pena precisamente es lo que siento hoy.

No sabía si compartirla, si no...Y como hago siempre ante situación de duda existencial, pienso en si creo que mi acción va a agradar a los que tiene que hacerlo, después, en si me agradaría a mi de estar en la misma supuesta situación y si las dos respuestas anteriores son afirmativas, entonces me dejo llevar por mi intuición.

Como veis, el método, científico donde los haya.... honesto y sentido como pocos. Eso sí.


En memoria de mi muy querido ciberamigo Nacho


Como no se si cuando uno se va, agotado y honrado por haberlo peleado todo, puede seguir leyendo su correo, se me ocurrió, Nacho, que a ti que te gustaba tanto este blog te gustaría leerme aquí.

No se si en ese cielo, que quiero creer que existe, tenéis conexión a internet. Imagino que si. No se que ancha será la banda celestial, pero si la terrestre, y en los anuncios, ya anda por 20 megas, vértigo me da pensar a la velocidad que estarás navegando por ahí arriba.

Fuiste, y creo que yo para ti también, todo un ciber descubrimiento. Tu empezaste antes que yo con tu blog, aunque tu inesperada enfermedad te obligase pronto a tomarte un descanso, y ahora que con gran pena y nostalgia vengo de revolver en el, veo que soy tu admiradora número tres. No sabes como me enterneció saberme allí desde el principio.

Anduve también revisando tus primeras aportaciones en este blog, Nacho, y algunos de los emails que nos mandamos, y me entró, lo que solo los gallegos como tu y como yo, entendemos como verdadera, auténtica y galaica morriña.

En uno de ellos, cuando aún estabas peleando como un jabato, me decías : "Me has emocionado y me has hecho llorar, c..... a mi y a M, mi mujer"... A lo que yo respondía: " Pues anda que tu a mi...."

Y así, siempre por escrito, entre emociones, lágrimas y risas, que vaya pluma, vaya labia y vaya discurso florido, divertido y optimista que tenías, fuimos leyéndonos los primeros meses de tu enfermedad.

Me contabas que la quimio te estaba quemando el paladar, mientras navegabas entre estas comiditas, contabas los días en que volverías a recuperar el gusto por la cocina y por la vida, y hacías proselitismo de este blog entre tu hija I, y sus amigas...

Después, se fueron espaciando tus mails y tus contestaciones y tus tiempos pasaron a ser marcados por tu enfermedad.

Y te hice una promesa que con gran dolor de mi corazón ya no podré cumplir. Habíamos quedado en celebrar en Vigo y en mi casa tu recuperación. Vendrías con tu mujer, de la que siempre se filtraba tu admiración en nuestras cartas, y tu escogerías menú y compañía. Creo que no hacía falta mucho para imaginar la mesa, y te prometo que siempre tuve en mente varios de mis mejores menús para que eligieras.

Que sepas que si alguna vez consigo ser tan buena y tan valiente como tu y llegamos a encontramos en donde ahora estás, te aseguro que cumpliré mi promesa. No se si las cocinas celestiales estarán entre nubes, como las del queso Philadelphia, pero ya me las apañaré yo para guisarme la vida, donde y como sea.

Tampoco se hasta donde pudiste leerme, Nacho, ni hasta donde pude yo animarte o entretenerte, pero no quiero dejar de decirte que durante todo este aciago y largo tiempo me acordé mucho de ti, y de toda tu también sufriente familia.

Las palabras que se atrancan en el horno del alma y las lágrimas que no se derraman, tienen muy mal metabolizar en las personas, sobre todo en las que son humanas. Al final, palabras y lágrimas se acaban cristalizando, y en su caída, rasgan doblemente los músculos del alma...

Releyéndote ahora, Nacho, releyendo tu optimismo, tus piropos, tus ocurrencias, tu ironía, tu inteligencia, y sabiendo con la valentía y la fuerza con la que al mismo tiempo luchabas, ya no me sorprende que por mail también se pueda llegar al alma....


Para Nacho:

Que estará en el cielo, navegando con la banda más ancha que soy capaz de imaginar, esperando a que su Celtiña vuelva de una vez a primera.

Con todo mi cariño para el y los suyos.

Descanse en Dios.

Descanse en Paz.









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