viernes, 5 de marzo de 2010

RECETA SALMOREJO CORDOBÉS. HISTORIETA. LOS AMIGOS PERDIDOS Y HALLADOS EN FACEBOOK

                       

Se que llevo casi quince días sin aparecer por aquí y aunque se me debería caer la cara de verguenza, la verdad que no siento ni presiento ningún síntoma que, valga la redundancia, delate este sentir.

Si soy sincera, ciertos remordimientos si he tenido, sí. Incluso en este viaje de amigos del alma que anualmente suelo realizar, (y que será el tema del post de hoy), en algunos momentos me he acordado de mis deberes para con este nuestro blog.

A modo de disculpa, pero cierta, diré que estuve en casa de una amiga a la que Tele2 había dejado sin servicio de internet, así que, siguiendo el sabio y socorrido refranero popular del "no hay mal que por bien no venga", decidí tomarlo como una saludable cura de desintoxicación de blog, facebook, y demás atrapantes redes.

Y, paradojas de la vida, no deja de ser curioso, que así como hay veces que no se que contar y no me siento casi inspirada para historietear, esta vez tengo temas varios pendientes, alguno de los cuales, como mis particulares impresiones de neófita, (por no decir catetilla), sobre el Forum Gastronónico Santiago 2010, van a pasar a mejor vida por caducidad inminente.

Pero a lo que íbamos, hace algún tiempo escribí un post sobre los amigos del alma, y otro sobre los que vienen después, pero ahora me encuentro con que me dejé fuera una categoría. Bueno más que una categoría o género son una especie en extinción, porque abundar, no abundan.

Es ese pequeñísimo grupo compuesto por personas que fueron muy especiales en tu vida. Quizá mucho más de lo que el momento uno mismo es capaz hasta de apreciar, y a los que el tiempo, las circunstancias, las vueltas de la vida, el ansia por vivir el presente en la juventud, las obligaciones, las distancias, que según cuentan unos y cantan otros siempre fueron olvido, y mil cosas más, te separan en un momento de ellas.

A mi, facebook, me ha devuelto a personas que formaron parte de mi vida y que tenía perdidas en el espacio. Y de entre todas ellas a una muy especial.

Fuimos amigos, muy amigos y nada más que amigos, (y nada menos), en primero y segundo de nuestras carreras, hace ya más de 20 años en un Colegio Mayor de Madrid de cuyo nombre, como el de la Mancha, no quiero acordarme.

Tras el éxito académico obtenido en esos dos cursos, Miguel, que para mi siempre será mi Miguelito, fue llamado por sus superiores a maitines y conminado a retirarse a universidad más cercana y controlable...Y desde ahí, tras varias felicitaciones navideñas y de cumpleaños perdimos el contacto...

Pasamos dos años pegados, compartiendo principios, gustos, aficiones, amigos, vida y confidencias, en esa época de nuestras vidas en la que todos somos más moldeables, impresionables y maleables que nunca. Tan pegados debimos estar, que dado nuestro también común tamaño, fuimos rebautizados como "Pin y Pon" en el colegio.

Fuimos amigos especiales, tanto, que todo aquello que tuvimos en común, lejos de perderse, se congeló en la nevera del tiempo durante más de 20 años, para reaparecer ahora de nuevo en perfecto estado de conservación.

Yo que soy persona, en general de grandes amores, y que cuando quiero, (y quiero mucho y a muchos), no me suelo preocupar de como me quieren a mi, me he sorprendido de nuevo al redescubrir en Miguel, mi Miguelito, tan sólo 20 años después, las mismas formas de querer, de recordar, de disfrutar y de aprovechar la vida que yo consideraba bastante particulares y propias de mi persona.

El es, como creo que yo, otro soñador, nostálgico y divertido que guarda en los rincones de su alma y para siempre a todos las personas que le han importado, sin importarle, paradojicamente, el tiempo que haya pasado.

¡¡ Si es que se dio de alta en facebook para buscarme!! Si esto no es para "llenarse de orgullo y satisfacción", ¡que venga el Rey y lo vea !.... ¿O es a Dios el que se suele llamar para ver estas cosas?

Que gustazo para el cuerpo y para el alma reencontrar a personas así. Personas a las que los años transcurridos no han dejado más que buenos posos, de esos que por fuerza, (aunque discretísima y elegantemente, eso si), se acumulan en alguna que otra parte del cuerpo.

Desde que nos reencontramos en Facebook, Miguel y yo hemos hablado unas cuantas veces por teléfono, nos hemos confesado y contado nuestras vidas en un unánime e unamuniano "Como decíamos ayer", sacudiéndonos de un plumazo todo el, (metafórico), polvo del tiempo, y descubriendo entre otras aficiones nuevas, (vamos, nuevas de los últimos 20 años), nuestro común vicio por la cocina.

Así que aprovechando que este año no voy a poder hacer el viaje habitual de amigas del alma, y ya que iba a Marbella a visitar a una de las amigas con las que no podré hacer ese viaje, pues me faltó el tiempo para acercarme a Cádiz....

A un Cádiz que también un día aún más lejano fue mi Cádiz, puesto que en el viví de los 3 a los 8 años y en el aprendí a hablar en andaluz, para asombro de mi ancestros gallegos y castellanos. que entre risas y admiraciones, (que para eso era la primera nieta), me debían mirar sorprendidos como a una especie de mutación genética zarabeta.

Mi hermano y yo en la Plaza de España de Cádiz año 68

Así que a Cádiz, como una Proust cualquiera, me fui en busca del tiempo perdido...Las emociones y la alegría que sentimos al reencontrarnos se ven hasta en las fotos que hicimos a lo bien que lo pasamos...Y en lo que nos reímos, que es mi verdadero indicador de felicidad en la vida. Y el de Miguel también.

De verdad que no tengo palabras para describir lo sentido, recuperado, vivido, revivido, desenterrado, reanimado, disfrutado y reído...Pero debió ser tal la emoción sentida, que mis hormonas, (ultimamente ya de por si bastante revoltosas), decidieron ponerse a retener más líquidos que de costumbre, tantos, que mis estrechos tobillos se volvieron tan redonditos como los del entrañable Dumbo, y mis ojos, acabaron más hinchados que los del sapo Concho...
Pero mi amigo, que está en todo, hasta me dio una pócima mágica...Vamos, que me recetó y facilitó un diurético, que para algo es farmacéutico.

Y para colmo de emociones, y por si estas hubiesen sido pocas, Miguel me regaló dos dibujos maravillosos de mi admirado Cecilio Chaves, pintor local, (que casualmente reside en Vigo), maestro de la luz y las azoteas de Cádiz: "Para que te acuerdes de mi cada vez que los veas"...

Para Miguel, mi Miguelito, con el mismo, profundo, nostalgico, divertido y sincero cariño que el me guarda y al que 20 años..." no han rebajao ná".

P.S. 1

Y a A y T por quererle tanto, también.

P.S. 2

Y unos meses después, por fin está este regalazo donde tiene que estar.

Pienso en ti, Miguel, y veo Cádiz, cada vez que levanto la vista desde mi sofá...



Salmorejo Cordobés (de Miguel de Cádiz)

                            

La receta de este post no podía ser otra. No es que sea nada difícil de hacer, pero es una de esas cosas que en el norte se nos olvidan que existen, hasta que volvemos al sur.

A mi siempre me encantó el salmorejo, y precisamente con Miguel compartí uno en Cádiz, que estaba tan rico, que, como siempre que algo me gusta en la vida, repetí al instante...¡no vaya a ser!


Ingredientes para 4 personas

1,5 Kg de tomate rico y muy rojo

1 diente de ajo sin germen

Un trozo de pan candeal

Picos de pan andaluces de los buenos, o galletas mariñeiras (los dos productos saben a trigo, así que en caso de que el pan candeal no sea bueno, como pasa en Galicia, ...ya sabéis)

1 vaso de vino de aceite de oliva virgen del mejor (variedad Picual, es buena opción)

Vinagre de jerez y sal al gusto

1 huevo duro picado

Trocitos de jamón ibérico


Aproximado proceder

En Thermomix o buen turmix batir los tomates lavados, troceados y sin pedúnculos, con el ajo, el pan candeal, los picos andaluces, el vinagre y la sal.

Cuando esté bien batido, pasar la mezcla por chino o pasapuré para retirar pieles y pepitas.

Devolver a la batidora y a menor velocidad, incorporar el aceite poco a poco como si se estuviese montando una mayonesa.

Dejar enfriar y servir en plato sopero o cuenco con huevo y jamón ibérico picaditos.


Y ya me contareis.....

Nota:

Si no tenéis pan candeal, cosa que fuera de Andalucía y Castilla es fácil que os suceda, recurrid a más cantidad de picos andaluces. Los de Bimbo y similares no valen. Tienen que ser de los auténticos, los que saben a trigo y huelen a panadería...
También sirven perfectamente, las Galletas Mariñeiras.  Aunque no sé si son fáciles de encontrar fuera de Galicia










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