martes, 2 de febrero de 2010

RECETA LACÓN CON GRELOS DE MI ABUELA. HISTORIETA: EL CARNAVAL DE LA VIDA


 
Bueno, por fin y ahora que se acercan los carnavales, y siendo este plato típico de estas fechas, me pongo con la famosa receta del Lacón con grelos de mi abuela. De mi abuela Romana.

Con esta idea mía, (que como todas las mías suele ser cuando menos, peregrina), de colgar recetas con historieta, os diré que esta vez me vi bloqueada en lo que al cuento se refiere.

No se si es debido a que la semana pasada me salté, por motivos de trabajo que no de inspiración, la costumbre, o si es porque la historieta anterior de un amor de película, tuvo tanto éxito en el ciber espacio sideral, que eso me presiona y mediatiza...

Claro que quizá sea simplemente debido a una cuestión hormonal, tontería que yo nunca me he creído, pero que si usan conmigo médicos, (que sin ser nefrólogos cobran un riñón por su consulta), para explicar desde porque se me ensucia más el pelo que a un churrero, a porque me salen granos a mi edad... pues yo, que encima ni cobro, ¿porqué no la voy a usar?

Bueno, pues sea por la razón que fuere, desde ayer me hallaba bloqueada mentalmente. En este estado nada más lógico y terapéutico que liberar de peso y lastre cabeza y mente. Y para ello nada más sensato y obvio que....cortarse el pelo.

Siempre que me corto el pelo es de repente y por necesidad imperiosa y literal de quitarme un peso de encima y de por arriba.

Mis amigas aún se acuerdan de mi cambio de look el día anterior a comenzar los exámenes finales en primero de derecho. Visto y previsto el horror de tener que examinarme de 4 asignaturas completas de las que ni apuntes tenía, no se me ocurrió nada mejor que ingresar en Urgencias de Peluquería.

Y allí llegué con una rubia melena a media espalda y salí convertida en un caniche tipo perrita Marilin, aquella de Herta Frankel... Menos mal que excepto yo misma, todo lo que me adorna me crece rápido...

Me crece rápido el pelo, las uñas, las ojeras, las caderas, y las pistoleras y por supuesto cuando y donde más yo me crezco es ante las dificultades... Y una de dos, o tengo una vida muy fácil y regalada, (que puede ser), o que poco me dura a mi el efecto crecimiento ese. Pero tan, tan, tan poco, que más que efecto de otro tipo, parece efecto óptico y de tipo: espejismo.

Ya en quinto de carrera, (obviando los rapajes y derrapajes varios de los cursos y amores intermedios), y otra vez en plenos y serios exámenes finales, me ingresé de nuevo con melena larga y rubia y salí, (previo moldeado de horas por medio), convertida en el "León de la Metro".

Y la verdad que así ha ido transcurriendo también mi vida, a ratos y cachos como tierno caniche Marilin y a ratos y cachos como león de la conocida empresa peliculera americana.

Pero aquí estoy, sentada, nada estirada, y escribiendo. Y escribiendo con un pedazo de "rape", que no me puedo guisar porque no es pescado, y esperando a crecerme...aunque sea ante las dificultades para encontrar la perdida inspiración.

Y ya que estamos con receta y en tiempo de carnaval, os diré que pocas cosas en la vida me gustan más que disfrazarme. La costumbre, claro, heredada junto con la receta del lacón y de la misma procedencia.

Yo que he sido, (¡quien lo diría!), la persona más tímida del mundo, me transformaba y liberaba con el solo hecho de vestir un disfraz y aunque llevase la cara al aire...Ya no era yo, y eso me bastaba para hablar con todo ser humano. Sana costumbre esta que perdía en cuanto llegaba la cuaresma, y me duraba hasta el siguiente carnaval.

Me han y me he disfrazado, por orden y que recuerde de: violetera, tirolesa , holandesa, valenciana, enanito, bolsa de basura, viuda antigua, wilma picapiedra, mujer de jefe de la tribu de Asterix, abuelita antigua, Julieta, hippy, reina de Inglaterra, capuchón, mora...y no sigo para no aburrir, pero no debía ir nada mal porque tengo en mi haber, haber ganado numerosos, que no cuantiosos, premios.

Carnaval de incógnito y con capuchón

Bueno, aunque no se si esa cuenta, y sin ánimo de ser irreverente, también me disfracé de monja para hacer la primera comunión. En el colegio de idems al que iba en Cádiz, las Carmelitas, y en la oprobiosa de aquellos primeros 70, había sólo dos opciones: monja novicia, uniformadas todas y de blanquito, eso sí, (que visto con la perspectiva que da el tiempo era con mucho la menos hortera)... y novia en versión fantasía, que por supuesto y con 7 años, era el disfraz que yo quería.
De la perra que me agarré aún debe acordarse la dependienta de aquel Galerías Preciados de la tacita de plata...

Me gusta la gente a la que le gusta disfrazarse, y sin embargo y por desgracia, a mis más queridos seres y almas gemelas esta afición mía, a ellos les espanta.

Ganando mi primer baile de disfraces Casino de Vigo año 68

Lo intenté con mi hija, a la que disfrazaba yo, intentando emular a mi abuela que siempre nos había disfrazado estupenda, favorecida e ingeniosamente a mi madre y a mi... pero no tuve mucho éxito, creo.

Eso si, un disfraz, y según teoría de mi misma abuela, obligatoriamente tiene que favorecer. Es condición sine qua non. Si quieres ir de incógnito, capuchón y rellenos despistantes, ¡que Dios te coja confesada con el calor y la sofoquina que vas a pasar!....y si no, disfraz que al quitarte la careta, te deje más favorecida que de costumbre....que hay que aprovechar que es carnaval, y de paso, aprovechar la vida. En general.

Y esto ya es más triste y peligroso, pero en la historia de cada cual, en la de verdad, en esa de todos los días, mucho más larga ella que el carnaval de Río, Tenerife y Cádiz juntos, te encuentras personas que pasan a tu vera disfrazadas media vida, que es más tiempo y es peor. Y un día te sorprenden olvidando ponerse la careta...

En ese momento y como canta mi adorado Serrat, te despiertas chupando un palo sentado... sobre una calabaza.

De vez en cuando la vida...


Los lacones de Romana

Como ya os conté en otro post al que os remito, mi abuela Romana era la persona más derrochona, desparramadora, divertida, festivalera, e invitona que he conocido en mi vida.

Uno de los muchos eventos oficiales que tenía en su haber social, era la de organizar laconadas varias en la temporada propicia.

Como sus amigas le pedían siempre la famosa receta, un día, hace unos 25 años, se la regalé en verso y con un cerdito dibujado en una esquina. A partir de ahí la fotocopiaba en folio verjurado color crema y enroscada y atada con un lazo siempre marrón, la ponía como obsequio de la casa en el plato de los comensales.

La receta, la verdad, ni mi madre ni yo sabemos si proviene de mi bisabuela o de más atrás, pero lo que si es cierto es que tiene algunas peculiaridades sobre la formula a priori bastante básica de cocer un lacón que yo no he visto por ahí, la verdad.

Mi abuela decía que Los Lacones de Romana, en realidad, comenzaban una semana antes del evento. cuando empezaba sistemáticamente a amenazar a su charcutero de cabecera para que le consiguiese y reservase el mejor lacón y los chorizos más blanditos.

Y aquí os dejo la receta en verso

Y ya me contaréis...


Ingredientes para unas 8 personas.

1 Lacón de unos 3 - 3,5 kg.

4 Chorizos + 2 de por si acaso = 6

8 patatas amarillas y cremosas + 2 por si acaso =10

4 manojos de grelos

Agua en abundancia. (El remojo del lacón mejor sumergido en un fregadero)

Sal, nada para el lacón, y poca para el resto.




LOS LACONES DE ROMANA


Cuarenta y ocho horas antes de la indigestión

empieza el remojo del Sr. Lacón.

Se le deja nadando, bien enterito,

y se le mudan ocho aguas, en un suspirito.




Doce horas antes de la gran ingesta,

se le pone en tartera, que no en cesta.

Y quince minutos habrá de hervir,

y en ese caldito quedará a dormir.



Y el día del gran evento

por la mañana temprano

se encienden todos los fuegos,

y se ponen, a la obra, manos.



A las dos horas del cuece,

para hervir las patatitas,

al Lacón se roba caldo

y se le añade agüita.



Y agua que al Lacón robes,

Y aquí viene lo importante,

has de reponer presto,

muy caliente y al instante.



El Lacón has de cocer,

poco menos de hora el kilo,

mas esto es aproximado,

y es el ojo el que da el tino.



En tartera u olla aparte

cuecen grelos y chorizos,

que son del Lacón, la gracia

junto con el pan y el vino.



Este lacón tiene truco,

y si se hace antes de tiempo,

déjenlo nadar a gusto

y caliéntenlo al momento



Y esta es la receta en verso

de la mejor laconada,

pues siempre fue en Vigo famosa,

por sus lacones, Romana.


Cualquier aclaración accesoria sea o no necesaria, la contestaré gustosamente en los comentarios de este blog.

1. El remojo es de 48 horas, en un fregadero con mucha agua y fácil de cambiar, y hay que hacer un mínimo de 8 cambios de agua completos. Además no viene mal un lavadito al empezar, y sumergirlo con la piel hacia arriba para que desale mejor.

2. La noche anterior se hierve 15 minutos y en ese caldo se queda durmiendo hasta el día siguiente

3. El lacón por si queda alguna duda, se cuece y se sirve entero

4. Cuando ya está en la fuente, se agarra con un trapo el hueso y se extrae sin esfuerzo

5. Nuestra charcutería de confianza en Vigo para lacones y chorizos siempre ha sido Vazey, (c/Reconquista)

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