miércoles, 20 de enero de 2010

RECETA: ENSALADA DON CHIRINGO. HISTORIETA: UNA HISTORIA DE AMOR DE PELÍCULA


Me agrada sobremanera, y me sorprende en la misma medida, encontrarme a estas alturas de la vida a personas de ya cierta experiencia y edad con los ojos llenos de amor. Todavía.

Hace tiempo que quería contar esta historia y por ser tan real y cercana, hasta en el tiempo, quizá me ha costado más escribirla.

Yo, que clasifico los ojos de las personas en dos grandes categorías: navegables y naufragables, tendré que inventar una nueva para los de Arantxa y su padre, Santiago Costas.

Hablaba el otro día con unos ojos llenos de amor, los de Arantxa, sobre su madre, Aurora, y el restaurante que hace más de 25 años ella y su padre, Santiago comenzaron en la misma arena de una playa cercana a Vigo, sirviendo deliciosas empanadas, tortillas, pulpos y calamares. El nombre, su marca, no pudo ser más acertado e identificativo del servicio que en aquellos años ofrecían: Don Chiringo.

Cuando hace unos meses conocí el restaurante y a ellos dos, que son lo importante, llevaban ya más de 3 años instalados en la mejor y más de moda zona de tapeo y restauración de Vigo, y la cocina que ofrecían no tenía mucho que ver con aquellos pulpos y tortillas de sus comienzos. De un lugar a otro había transcurrido en la cocina de sus vidas mucho tiempo, y muchas cosas…

Arantxa en una de estas inclementes, lluviosas y desapacibles tardes que este invierno gallego se empeña en obsequiarnos sin descanso, me contó, con ojos navegables, una historia de amor preciosa. Una historia de amor de esas de película…

Y me acorde de otra película, esta de cine, que me emocionó muchísimo y que fervorosamente os recomiendo: “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella. En ella, el protagonista es capaz, movido y conmovido, mediatizado y obsesionado por la cantidad de amor que un día reconoció en los ojos de alguien, de vivir una vida completamente distinta a la que le hubiese tocado vivir. Igual que Arantxa.

Esta niña menuda, (menuda tiene que ser, para que alguien me lo parezca a mi), con la fragilidad de una muñeca y recién licenciada en biología, hace poco más de tres años preparaba su tesis doctoral en La Coruña, al tiempo que el restaurante de sus padres, aquel Don Chiringo de la playa, se trasladaba a zona urbana y de moda en Vigo.

En aquel momento su madre enfermó de cáncer. Decoró el restaurante desde el hospital, pero no llegó a verlo abierto.

Arantxa no había cocinado nunca, ni siquiera sabía si le gustaba cocinar, si sabría o si querría, pero con todo el amor que se sabe cabe en sus ojos, entendió que sin aquel restaurante su padre también se perdería.

Y dejó su vida, la que le gustaba, la que conocía y empezó a cocinar sin haberlo hecho nunca antes. Se limitaba a seguir las recetas escritas por su madre y a dejar que las juzgara su padre… Y así, funcionando con el efectivo y primitivo sistema de prueba/error, erraron en un principio, y según ella misma confiesa, bastante.

¿Cuánto amor tiene que caber dentro de alguien para empezar una aventura así?.

No es mala la pregunta. A mi que los números, las cantidades y las magnitudes me pueden y se me escapan, sólo se me ocurre una medida. Todo. Todo el amor del mundo.

Después vinieron cursos de cocina, la experiencia y los éxitos. Para mi, Arantxa y su padre, con la inspiración permanente de su madre y esposa, hacen una cocina que yo denominaría con el adjetivo que más me gusta: honesta. Lo son ellos y es lo que transmiten.

Estas navidades cuando Santiago vio llegar a mi mesa a una de mis amigas, otra vez con ojos navegables, su mejor sonrisa y acento feliz, me dijo. “ Si su amiga es la jefa de enfermeras que cuidó a mi mujer sus últimos meses…nunca me olvidaré de ella… voy a saludarla a ver si se acuerda de mi… " Y añadió algo que recuerdo como "Sabe, yo tuve tanta suerte en la vida con la mujer que encontré, que ya no me podía durar más…”

Y en ese momento, y no se si es tontería, pero en cualquier caso es verdad, pensé que si yo me muriese mañana nadie en este mundo diría algo así de mi... con esos ojos… Y sentí una mezcla de fascinación, de admiración y hasta de cierta envidia, bien entendida, eso si, pero envidia. Cierta.

Y todo esto vino por un concurso que Arantxa y yo organizamos en facebook, y cuyo premio aún está sin conceder, por cierto, sobre un posible nombre para un futuro servicio de catering de su restaurante.

Yo, experta en marketing donde las haya, (¡Dios os coja confesados!, que diría mi abuela). Proponía que sin perder el nombre de Don Chiringo, que es en realidad su marca, introdujésemos otro nombre ligado al ya reconocido, pero más acorde con el tipo de situación y cocina que ahora realizan…¡Que no están los tiempos para despistar clientes!…

Y tengo que reconocer que me gusta la gente con convicciones, aunque se equivoquen. Me sigue emocionando la gente que cree y que además cree trasnochadamente en lo que ya no cree nadie: los sentimientos… Ellos se aferran a su nombre, Don Chiringo, a su historia, al recuerdo y al homenaje a la cocina de su Aurora… Aunque después de conocer el secreto de esos ojos, ¿Quién no?

Pero como siempre en la vida, queda un plan alternativo, y ese no es otro que transmitir al cliente la historia de Don Chiringo. Lo conseguirá un simple y breve párrafo cuando se sienten en su mesa y abran su carta. La otra parte la contaran las recetas de siempre de Aurora, las nuevas de Arantxa y la atención cálida y profesional de Santiago. El resto lo contarán sus ojos…

Esta es una historia de amor preciosa, de esas que llamamos historias de amor de película, sólo que esta es de verdad, y no hace falta ir al cine para verla...Y por si fuera poco, transcurrió y transcurre, como todo lo que de verdad me emociona, en la cocina de una vida.

Con todo mi cariño, para Arantxa, aunque ella aún no lo sepa, la mejor receta de su madre.

Receta: Ensalada Don Chiringo

Por supuesto la receta y la foto me las envía Arantxa. Como dice, y ella sabrá porque, no tiene nada especial, y la foto está hecha hasta con teléfono móvil… La escogió únicamente por motivos sentimentales. Y yo no tengo mucho más que añadir.

Ingredientes

1 Tosta de pan de Cea o pan tipo Pueblo, ( de pueblo sólido, con tradición y buenas costumbres, se entiende)

Compota de manzana (4 manzanas Golden cortadas en cuadrados, en un cazo, con un chorrito de agua, y aprox. 50 gr azúcar. Dejar cocer y esmagar con tenedor)

Variado de ensalada: hoja de roble, berros, canónigos, achicoria…

Nueces

1 trozo de queso de rulo de cabra

Sal, aceite virgen y vinagre Módena


Aproximado proceder

Tostar en sartén con un poquito de aceite de oliva el pan de pueblo

Colocarlo en el plato.

Napar, que suena muy hortera… vamos, cubrir con la compota de manzana generosamente. (De pecar hacerlo siempre en exceso. Pecar poquito es tontería)

Añadir al gusto hojas de ensaladas y nueces

En la misma sartén bien caliente y con un poquito de aceite, tostar la rodaja de queso.

Colocar sobre la tostoensalada, aliñar al gusto y servir

Y como digo siempre…

Ya me contaréis….

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