lunes, 28 de diciembre de 2009

RECETA DE PUDDING DE ESPÁRRAGOS Y LANGOSTINOS. HISTORIETA DE LOS AMIGOS DEL ALMA ( II )



Os decía en mi post anterior que en mi modesta experiencia y opinión el amigo del alma con rango de veteranía sólo se puede producir dentro del ecosistema de la adolescencia, en ese maravilloso momento en que uno es más vulnerable, más blandito y más moldeable, y todos nos formamos, nos reformamos y nos transformamos en buena parte a merced de esos amigos que luego, (si hay un poco de suerte y la vida no juega malas pasadas), serán los amigos del alma.
Lo que no quiere decir que superada la etapa de la adolescencia uno no pueda encontrar verdaderos y magníficos amigos. Por supuesto que sí.

A las amistades adolescentes, románticas y calcetadas en la etapa en que aún es tejible el alma de uno, hay que sumarles luego el factor tiempo. A veces este juega en contra, o por lo menos no juega todo lo a favor que debería y esas amistades que hubiesen sido veteranas y del alma, por circunstancias de la vida se quedan en recuerdos fantásticos a los que uno sonríe y de verdad y mucho, cuando se encuentra a sus dueños por la calle.

Guardo fantásticos recuerdos de especiales compañeros de colegio a los que curiosamente y cuando la vida me brinda la oportunidad de volver a tropezármelos por ahí, dedico mi mejor sonrisa y recupero instantáneamente el cariño que sentía por ellos en BUP, en COU o hasta en la EGB.
Son personas especiales que por un motivo u otro lo fueron y que cuando reaparecen de alguna forma en mi camino, vuelven a despertar en mi esos sentimientos de calor y afecto. Y lo digo con conocimiento de causa y tras comprobación, empíricamente demostrada, después de organizar con mucho tesón y más valor que el Alcoyano, la reunión de 25 años de COU. Partíamos de 4 mails y del catálogo del colegio con las direcciones y teléfonos de hacía otros tantos años, y conseguimos contactar de nuevo a 134 almas de aquellos tiempos, eso si, previa violación sistemática y reiterada de todos y cada uno de los artículos de la Ley Orgánica de Protección de Datos….A veces el fin, si justifica los medios

Lo que me emocioné, y lo que nos emocionamos. Yo creo que para todos fue mucho más de lo esperado. En un instante, y sólo con volver a ver los rostros de compañeros, amigos, amores, y desamores de hace 25 años, un aluvión de recuerdos, sentimientos, alegría, y felicidad nos envolvió a todos.
Durante unas horas recuperamos lo mejor de una infancia y una adolescencia, (que en la juventud aun estamos), y sentimos y fuimos tan felices, como sólo la inconsciencia y la ignorancia propias de aquella edad pueden permitirlo.

Fue un maravilloso y fantástico viaje en el tiempo y en el recuerdo. Faltaban algunos compañeros. Unos nos enviaron sus saludos desde los rincones del mundo donde se encontraban. Otros, que también faltaban y faltarán para siempre, seguro que también recibieron nuestro emocionado y cariñoso afecto.
De verdad que lo recuerdo como una tarde y larga noche mágica, donde los compañeros de pupitre que llevábamos en algunos casos tantos años como los que celebrábamos sin vernos, nos sentamos juntos a charlar como si no fuésemos 25 años más viejos…esa es la magia de la amistad.

En otra categoría no menos importante están las amistades adultas, esas que al menos a mi, me sorprenden cuando suceden. Me sorprende encontrar almas gemelas a estas alturas del negocio, encontrar personas admirables por uno u otro motivo y que está ahí, a mi edad, otra vez al alcance de mi alma.

Al contrario de lo que sucede con las amistades del alma adolescentes, yo creo que en las adultas hace falta encontrar similitudes de gustos, aficiones, o de circunstancias que te unan a ellas. El vínculo de estas, que puede llegar a ser tan o más especial que el de las otras, depende más de casualidades del destino y de la intensidad de la circunstancia que te une, o del tiempo que le dediques a ellas. La verdad que la vida también me ha regalado amistades adultas magníficas
.
Tengo también, que por lo que cuento no lo parece, amigos muy especiales hombres. Es más, si no estoy con amigas, amigas de verdad, prefiero mil veces la charla y la compañía masculina. Un grupo de mujeres juntas pseudo amigas, normalmente y para mi gusto, suelen pasar de ser un aminado grupo a un igual de animado….aquelarre.

En esas ocasiones sufro una especie de transustanciación, sin halo de santidad ninguno, que todo hay que decirlo, y siento que abandono mi cuerpo y desde las alturas y con cierto vértigo, que mi punto de vista, (determinado por mi altura), suele ir más bien a ras de suelo, observo la situación. En esos momentos siempre me planteo la misma y quizá extraña pregunta sobre los medios de transporte utilizados por cada una de las presentes para llegar a la reunión: bus, taxi, coche…o escoba.

Pero dejando aparte que en general y quizá extrañamente, me entiendo mejor con el genero masculino que con el femenino, y que incluso encuentro más puntos en común con los hombres que con las mujeres, lo que si que tengo que reconocer y por ello dar infinitas gracias, es por los magníficos amigos que tengo.

No se si yo he tenido mucho que ver en ello, o si simplemente ha sido una cuestión de suerte, pero estoy feliz de poder contarlo, y lo que es más importante, de valorarlo en su justa medida...Si algo he puesto yo de mi parte es la capacidad de quererles siempre, de guardarles un rinconcito del alma para llevarlos a donde quiera que vaya y de mi memoria eterna donde se almacenan ellos y los recuerdos a los que van cosidos.

Sólo una vez creo que uno de esos amigos del alma me salió rana, y digo creo , porque ya ni me acuerdo...

Y ya sin más, la receta prometida y publicada con retraso sobre el horario habitual y previsto.

Pudding de espárragos con langostinos

En la cocina y en la vida, "hay que tener muchos huevos", y esta es una de esas maravillosas recetas que, con ese ingrediente, te sacan de mil y un apuros en ocasiones muy diferentes
Es también es una de esas recetas de fondo de armario del cualquier cocinero ejemplar que se precie

Ingredientes para 8 personas

1 sobre y ½ de crema de espárragos
2 latas de espárragos del tamaño fiesta. La rectángular y fina
6 huevos
1 lata de leche evaporada Ideal Nestlé, (no conozco otra marca)
16 langostinos pelados y crudos
1 lata y ½ (usando como medida la de leche Ideal) de leche entera

Para el adorno del pudding

Mayonesa
Langostinos cocidos
1 lata de yemas de esparragos
Lechugas variadas
Tomatitos cherry…etc…

Aproximado proceder
Vaciar las latas de espárragos cortarles las puntas, cortas, y reservarlas

Mezclar en batidora la crema de espárragos con la leche ideal y los tallos de los espárragos.
Después añadir los huevos enteros y la leche normal.

Aceitar y enharinar ligeramente el molde de horno elegido y verter en el la mezcla obtenida. Dejar caer sobre ella las puntas de espárragos que habíamos reservado. Cubrir con papel de plata y hornear a unos 180º unos 15 o 20 minutos.

Cuando se haya formado una capa sólida pero pinchando veáis que la mezcla está líquida, incorporáis los langostinos crudos partidos en dos o 3 pedazos según tamaño. (No los pongo enteros porque si no al partir el pudding que es muy blandito , el langostino entero “molesta” y rompe el trozo).

Dejar hacer otros 20 o 25 minutos tapado, (depende de cada horno). Hasta que al clavar una aguja de calceta, esta sale limpia pero jugosa.

Dejar templar y desmoldar

Yo lo sirvo frío o del tiempo, siempre cubierto con mayonesa que le da “jugosidad” imprescindible.
Lo que queráis usar para decorar ya depende de vosotros, pero unas yemitas de espárragos buenas y unos langostinos cocidos como en la foto, lo visten bastante más…para que nos vamos a engañar.


Otra versión estupenda de este mismo pudding o pastel de espárragos se consigue sustituyendo la mayonesa y sus otros adornos, por una simple salsa de marisco caliente que lo convierte en un plato más invernal y propio hasta de cenas navideñas. Podéis adornarlo como en esta foto con aguna hortaliza en versión rápida, o con un estárrago y un langostino a la plancha que lleva algo más de tiempo, pero es como mejor queda.

De verdad que es un plato tonto tontísimo pero que me ha sacado de muchísimos apuros. Ideal para cenas multitudinarias, excursiones con picnic en versión molde rectangular en el fondo de un tupper…o para lo que queráis

Bueno, a ver que tal os sale y de que apuros os saca…y como os digo siempre...Ya me contaréis….
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