sábado, 5 de diciembre de 2009

RECETA CENA DE NAVIDAD FACILONA (II). HISTORIETA PUES QUE PENA QUE SIGA SIN GUSTARME LA NAVIDAD (II)



Como os decía en la primera parte de este post la semana pasada, no deja de sorprenderme a mi misma que yo que soy una persona festiva, festejona, vividora, disfrutona. lianta y armadanzas, a la que no le da ninguna pereza organizar saraos ni manchar su casa, ni su vida, ni un poquito su alma, (siempre que lo exija el guión, claro), le tenga tan poca simpatía a la Navidad.

También os decía que aún siendo persona quizá excesiva, (no hay más que ver el gusto que le estoy cogiendo a esto), me siento incapaz de apreciar las cosas ricas de la vida cuando se amontonan de tal forma que me sobrepasan, cosa que bien pensada, no es tampoco difícil teniendo en cuenta mi baja estatura. Desde luego, y probado está, el problema tampoco mejora si me calzo altos tacones, que luego a todos los dolores de conciencia, encima hay que sumar el de los propios pies. Y es tontería.

Y es este sentimiento de exceso, derramándose también en excesiva forma, el que se interconecta automáticamente en mi cerebro con el concepto de pecado, concepto este que, curiosamente, no suele preocuparme significativamente el resto del año.

No se porqué pero es cuando más pienso en los que menos tienen, en todo lo que pude hacer y no hice, en quien estará triste y sólo, incluso a escasos pisos de mi, en quien no tendrá que comer, en todo lo que a mi me sobra, y en las cosas a las que no renuncié y debería haber renunciado

En fin, que es el momento en que la particular lavadora de mi conciencia a punto de terminar su programa anual de lavado, se pone a centrifugar... y a muchas revoluciones.

Por eso, todos los diciembres salta la alarma, suena la campana y se me encienden todas las luces de alerta y ¡peligro, pecado!…Vamos, igual que si mi alma fuese el tablero de un coche moderno quedándose sin aceite.

El otro día en la 2ª o 3ª cena de navidad que a estas alturas ya voy acumulando, hablaba de esto precisamente con otra miembra de la misma asociación a la que ambas pertenecemos…y me encantaba oírla hablar de la navidad como la época más feliz de su vida, incluyendo el año en que con una gran pena y ausencia familiar, la celebraron igual que siempre arropándose unos a otros y sintiéndose orgullosos de ser capaces de sobreponerse juntos a su inmensa y reciente pérdida. ¡Que admiración y que envidia, Charo!

La verdad es que me leo, y parezco el navideño bicho verde del Grinch, e igual tampoco es para tanto…es sólo que me ponen triste estas fiestas y yo que soy el resto del año la alegría de la huerta, pues…no se, se me hace raro, y no me encuentro…o yo que se que…

Otra amiga, Elena, me dio una idea maravillosa para festejar sin estrés lo que podría ser una Navidad alternativa.
Ahora que está tan de moda la Alianza de las civilizaciones esas y se supone que seremos unos oprobiosos y rancios dictadores si no somos capaces de amar y respetar la diversidad biocultural de todos los mundos que están en este, (incluidos aquellos que cercenan el placer de por vida a las mujeres, las entregan a viejos en matrimonio siendo niñas, o las lapidan porque un día amaron al único hombre que no las trató a palos), es el momento de adoptar y españolizar una fiesta muy americana...como ejercicio de biodiversidad cultural, más que nada

Para todos aquellos que llevéis un pequeño Grinch en vuestro interior, os propongo celebrar el día del “San Givin”, en su tierra originaria más conocido como Thanks Giving.

Celebrémoslo por todo lo alto, cuando y con quien nos de la gana, invitando y derrochando generosidad y hospitalidad con los que la necesiten, mucho más allá de las fronteras interfamiliares.

Celebrémoslo comiendo y bebiendo, el día del año que nos de la gana, que al ser una fiesta adoptada y adaptada será lógicamente movible a conveniencia del adoptante.

Celebrémoslo sin montones de regalos que supongan un gasto estúpido que encima ni siquiera será apreciado por la mitad de sus destinatarios. Y celebrémoslo también renunciando a algo y compartiéndolo con los que menos tienen.

Aunque dadas las fechas en que estamos, se me ocurre otra opción más fácil y cercana: celebrar la Navidad como Dios manda.

P.S.
Con un beso enorme y mil perdones llenos de admiración, a los que disfrutáis la Navidad. La Navidad como Dios manda

Receta: confit de pato lujurioso, cebolla caramelizada y patatitas al azafrán.

Confit de pato Lujurioso

La técnica del confitado no es tiene más misterio que la de ser un especie de cocido pero en vez de en líquido, en una materia grasa. En el caso del confit de pato, la carne del mismo se cuece en su propia grasa.
Para elaborar este plato sugiero que compréis el muslo y sobre muslo de pato. Podéis encontrarlos fácilmente en lata de dos en dos, o envasados al vacío por unidades individuales.

Ingredientes para 6 personas:

6 muslos con sobremuslo de pato confitado
I naranja, su zumo
1vaso de oporto
1vaso de vino dulce tipo Pedro Ximenez, moscatel…
1rama de canela, 2 clavos, y pimientas varias al gusto
Sésamo para decorar.

Aproximado proceder

Limpiar, raspando, toda la grasa que se pueda del confit Si los compramos de lata, dejar a temperatura ambiente- templado para que se separe toda la grasa.
Dejar unas horas, o toda una noche, la carne macerando en todos los elementos anteriores excepto el sésamo. Unas horas antes de comerlo retiramos el pato de la salsa de maceración y reduciremos esta en un cazo a fuego lento hasta que nos quede con espesor de jarabe.

El confit lo pondremos en una rejilla de horno pintado con la salsa que habremos reducido previamente y cubierto con sésamo. Lo dejaremos hacer a horno fuerte unos 15 minutos, con cuidado de que no se queme pero si de que quede dorado.y con la piel crujiente.

Servir recién horneado

Nota: la grasa de pato sobrante, sobre todo de las latas, se puede guardar y congelar para confitar otros alimentos

Cebolla caramelizada

6 cebollas finas y caras, por favor no utilicéis la marrón perfectamente esférica y rabuda como ella sola y que siempre suele estar de oferta, o estropearéis la receta

Aceite de oliva

6 cucharadas de azúcar moreno
1 vasito de brandy

Sal y una rama de canela (opcional)

Pelar y cortar en aros las cebollas.

Dorar en aceite de oliva, y sartén antiadherente. No mucho aceite pero suficiente para que dore bien. Salar.

Cuando esté medio dorada la cebolla, escurrir, incluso ayudados por papel de cocina, todo el aceita que se pueda

Devolver la cebolla semi frita a la sartén y añadir las 6 cucharadas de azúcar moreno. Esperar a que empiece a caramelizar. Añadir el medio vaso de brandy, y si se quiere, la rama de canela.

Dejar hacer a fuego medio-bajo hasta que el líquido se haya reducido, la cebolla este blandita y en una especie de salsa espesa

Nota: se puede añadir algo más de azúcar moreno, si después de evporado el líquido, no está suficientemente “acaramelada”

Patatitas al azafrán

2 bolsas de patatitas peladas de las que vienen al vacío o de las congeladas, (por ejemplo las Hacendado de Mercadona). No useis las de bote, que para mi gusto, aún cocinadas saben a eso, a bote.

Azafrán, sal y pimentón de la Vera

Si usáis la patatas al vacio lavarlas y escurrirlas bien. Si usáis las congeladas, dejadlas descongelas sobre papel de cocina para que absorba el líquido de la congelación.

Colocar las patatas en fuente de horno, semi cubiertas con aceite de oliva virgen y añadir sal, el azafrán en hebras y, si queréis, un poquito de nada de pimentón de la Vera, sobre cada patata para darle color. Hornear a temperatura alta hasta que estén tiernas y doradas. Al principio puede ser necesario moverlas en el horno.

Cuando estén hechas se retiran en caliente del aceite y se colocan en otro cacharro donde se les pueda dar un golpe de calor y gratinado antes de servir.
Nota: el aceite sobrante se guarda para rehogar guisos, paellas…

Bueno, espero que no os haya parecido difícil la cena de navidad supuestamente fácil

¡¡¡ Feliz Navidad a todos !!!

Y ya me contaréis…
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