lunes, 30 de noviembre de 2009

RECETA DE CENA DE NAVIDAD FACILONA (I). HISTORIETA: PUES QUE RABIA QUE NO ME GUSTE LA NAVIDAD



Ahora que me pongo a contarlo por escrito y en serio, aún me extraña más. Yo que soy una persona festiva, festejona, vividora, disfrutona. lianta y armadanzas, a la que no le da ninguna pereza organizar saraos ni manchar su casa, ni su vida, ni un poquito su alma….¿por qué le tendré tanta manía a la Navidad?

En principio es raro, tanto, que me lo haría psicoanalizar de no ser porque además del respeto que siento por esa práctica, conociéndome como me conozco, acudiría a un fantástico amigo y casi mejor psiquiatra, que con toda la razón del mundo me mandaría a paseo.

Y como hoy es lunes y arrastro el cansancio lógico de mi edad y del pasado y excepcional fin de semana en que celebramos entre unos cuantos amigos una particular versión pre navideña del fin de año en barato…pues no estoy yo con muchas ganas de que me manden a pasear por ningún lado.

Mi abuela, la misma de siempre, decía que las Navidades eran para familias felices y numerosas. Si no se cumplían las dos condiciones, la Navidad no resultaba. Y debe ser que tenía razón mi abuela, y es por eso que no me gustan.

Cuando éramos pequeños, que de ahí debe provenir el quid del asunto, éramos cuatro gatos, y encima, paradojas de la vida, gatos tipo "arratonado". Y para cumplir la siguiente premisa, con mayores, (incluidos los propios), de vidas conyugales complicadas.

Después llegan, nos llegan a todos, las familias políticas que curiosamente ya vienen con su propio kit de: "navidad en familia política 3.0"… Y las navidades se politizan, nunca mejor dicho, y hay que compaginar, lógicamente, cosas y casas. Y uno se parte, y se reparte, y nunca se lleva la mejor parte…Y además como ¡que pereza me entra!

De todas formas, y eso si que debería hacérmelo mirar, yo que lo almaceno todo eternamente, (tanto en el cuerpo como en el alma), apenas guardo recuerdos, por ejemplo, de las noches de Reyes de mi infancia. Es más, sólo me acuerdo de una en Cádiz, como con 6 o 7 años, y de la emoción al levantarme y ver en el salón el Dulcecotón Payá y una camita de muñecas lacada en beige con un edredón de raso rosa con estampado "vómito de gato", que ninguna colcha de aquellas de Reig Martí “el rey de las camas” consiguió nunca ni emular ni superar en su versión para la vida real.

Se que otros años, (que yo recuerde, puesto que jugaba con ellos y no eran épocas en que esos regalos se consiguiesen fuera de la época navideña), los mismos Reyes Magos, quizá de Cádiz o de Ferrol me debieron traer el Palomitón Payá, (maquina de hacer palomitas que brillaba con luz propia, vamos, que la tenía dentro), la Nancy con sus vestiditos, y el Baby Pis, orgullo de la ingeniería juguetera española del momento, que había aportado un sofisticadísimo sistema interno que unía boca y antípodas del muñeco con un canalillo para desaguar…

No recuerdo ninguna otra noche de Reyes de mi vida infantil más que esa, y ahora que lo pienso, ni siquiera consigo acordarme de quien fue el me dijo que los Magos no eran tales. Y eso que se supone que es el primer trauma al que un tierno infante debe sobreponerse en su preparación para la vida adolescente. Ni idea de quien fue ese angelito…Es raro, ¿verdad? No se si debería empezar a preocuparme

Tengo que reconocer que mi fantástica memoria es autoselectiva y de forma independiente suele reiniciarse tras haber pulsado la tecla "delete" al detectar algún recuerdo que de alguna forma enturbie o moleste a mis otros archivos. Luego, también de forma automática y para mayor seguridad, se pasa el antivirus guardatesólolobueno McAfee 3.5…y ni rastro de malos olores en mi disco duro.

Y volviendo a mi vida actual, las Navidades me estresan, me parecen un exceso de concentración de eventos por día/metro cuadrado y de acumulación de kulos, digo kilos. por centímetro cuadrado. También.

Me veo incapaz de apreciar las cosas ricas de la vida cuando se amontonan de tal forma que me sobrepasan y se derraman de una forma que deviene parecida a mi idea de pecado, y pecado es, aunque cuando dude si venial o mortal….

Y como hoy sólo subo entrantes
de la navideña cena para principiantes
continuaré y terminaré la historieta
en el siguiente post y en otro instante


Cena de navidad facilona (I)

Foie con mermelada de tomate a la vainilla

Por supuesto no voy a pretender que compréis un hígado fresco de pato u oca y procedamos a elaborar el foie en casa. Esto es una cena de navidad para principiantes que quieren quedar bien y directamente voy a sugeriros marcas y tipos.

Yo siempre compro el foie de pato u oca tipo mi-cuit, (semi-cocido). El foie de pato es más barato que el de oca y bien presentadito está riquísimo y queda de lo más lucido.

Por calidad/precio yo uso mucho el mi-cuit de pato en tarro de cristal de la marca Martiko de 190 gr. Tenéis también montones de marcas francesas como Rougie si ya queréis y/o podéis ir estirándoos, o, si queréis tirar la casa por la ventana directamente poned un foie del famoso Fauchon en vuestra vida…Pero sea cual sea, que sea mi-cuit, eso si.

La mermelada de vainilla la tenéis en este mismo blog, pinchando aquí. Para los que no os sintáis con ánimo, dos opciones:

1. Haced la mermelada de vainilla según mi receta pero con tomate natural de bote ya troceado. Solo tendréis que escurrirlo y os saltaréis el engorroso proceso inicial.

2. Comprad una mermelada de tomate que sea un poquito especial, podéis estiraros que, al contrario que con los foies, si nos salimos de las marcas normales del super, tampoco vamos a arruinarnos.

Pues eso, comprad una mermelada de tomate en un delicatesen, añadirle las vainas de la vainilla y sus simientes, como en la receta inicial, y dejar que ablande un día o dos, después cocer a fuego lento con un poco de brandy hasta que se evapore el alcohol y coja sabor de la vainilla.

Y si queréis adornar más el tema haced una gelatina cortada en daditos.
Disolver un cubito starlux de carne + 1 cubito de consomé maggi en medio litro de líquido, (agua + una parte al gusto de jerez seco).

Añadir, según indique el fabricante de la marca que estéis usando la cantidad necesaria de hojas de gelatina neutra remojadas en agua, (yo añado una más de propina).

Disolver la gelatina sin llevar a ebullición. Verter en un recipiente rectangular y amplio para que nos quede el líquido con poca altura.

Dejar enfriar y cuando esté sólido, cortar en cuadraditos y utilizar para decorar el foie (poco tiempo antes de servir que se derrite)

Crema de Boletus

Si tenéis boletus frescos o congelados, pues fenómeno, pero si no los tenéis no importa que lleva truco.

Ingredientes

1Kg de setas. Mitad champiñón portobello, (el marroncito y más sabroso que el blanco). Mitad seta shiitake, la encontráis ya en muchos supers normales

3 puerros con poco verde

1 cebolla

1bolsa de salteado de setas Hacendado de Mercadona ó medio kilo más de setas

1bolsa de boletus deshidratados IMPRESCINDIBLE

1 vasito de brandy

1litro o 1 y ½ de consomé o caldo de ave (en caso de necesidad de brick)

Aceite de oliva, sal y pimientas varias

Parmesano rallado para decorar, o unas trufitas negras de bote marca Amalur

Aproximado proceder

Rehogar en aceite de oliva los puerros cortados en aros, cuando estén algo dorados, sin quemarse, añadir las setas crudas limpias.

Rehogar bien y añadir las setas secas que habremos hidratado en el brandy durante unas horas, o la noche anterior si preferís. Reservar el licor con el aroma a seta.

Cuando esté bien rehogado todo, añadir la bolsa de setas congeladas que soltarán mucho líquido. 

A continuación incorporar el brandy con todo el aroma a seta y cubrir con caldo de ave o consomé de carne. Dejar cocer tapado a fuego bajo hasta que esté el puerro blando.

Pasar por una buena batidora y si es preciso por el chino. Yo prefiero no añadirle nata, pero al que le guste, pues chorretón y se acabó.

Decorar con parmesano rallado en el momento de servir, con setas crudas fileteadas finas, o con laminitas de trufa, o con un poco de todo.
Y ya está…ya me contaréis….
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