lunes, 2 de noviembre de 2009

RECETA DE JARRETE, (MORCILLO), BRASEADO. HISTORIETA: EL CAMBIO DE ARMARIO




Todos los años, por estas fechas, tiene lugar en mi vida el temido momento del cambio de armario.
No, no es que anual, habitual y estacionalmente de un giro a mis preferencias sexuales, es que literalmente hablando, procedo a extraer, y nunca mejor dicho, la ropa de verano del mueble empotrado que la contiene y a trasladarla al armario del cuarto de estar, de donde a su vez rescato la ropa de invierno que coloco en lugar de la de verano.
Esta explicación, bastante estúpida y obvia en si misma, precede sin embargo, al drama que anual, habitual y estacionalmente también me acontece: percatarme de que no quepo en la ropa del invierno anterior.
Salvo el verano de 2008 en que debido a un milagro, (entiéndase también por milagro cambio hormonal no identificado), no sólo no engordé sino que adelgacé, todos los otoños de mi vida me sucede lo mismo. Para mayor agravamiento del problema, este otoño caribeño, que a la gallega, como el pulpo, hemos tenido hasta hoy, ha causado, a mayores, un retraso metereológico pocas veces visto por estos lares, a la hora de enfrentarme a la cruda realidad.
Yo no se que os pasa a vosotros, pero esa tontería de que en verano no se engorda ¿de donde sale?..."pero mujer, si se comen muchas ensaladitas.y cosas ligeras…si lo que engordan son los platos de cuchara del largo y crudo invierno…" Pues… ¡Y una mierda!, con perdón. A las pruebas me remito.
A mi me engorda salir todos los días porque hace bueno, las cañitas y las tapas.
El sol, la playa, y el mar me abren el apetito, (aún más), luego también engordan.
La luz, los días que no se acaban y que me impiden recogerme en casa, también me obligan a salir y comer y beber, y disfrutar.
Los amigos, los encuentros, las vacaciones, Agosto me engorda muchísmo.
La alegría, la felicidad de los reencuentros estivales siempre con un mesa de por medio, (que ya estoy mayor para aguantar mucho rato de pie), llena de vinos y viandas, también me engordan.
Las conversaciones para arreglar el mundo mundial o para consolar a un amigo en estado de desarreglo personal también engordan, porque suelo acompañarlas, para compensar la amargura del momento, de mucho dulce y chocolate.
En fin que a mi la felicidad me engorda, y si para adelgazar tengo que ser desdichada…pues no se si me compensa, la verdad…Aunque la ropa del año pasado tampoco va a pasar sin más a mejor vida...
Bromas aparte, que hoy me pongo a dieta, pero para que veáis que el blog no se va a ver afectado por este problema tan particular y personal de la abajo firmante, mi armario y yo os dedicamos esta suculenta y nada light receta:
Que ustedes la disfruten….
Jarrete braseado, con más cuento que yo…que ya es decir
Antes de nada es preciso avisar a los cocinillas, aficionados, y demás practicantes de los fogones, que en esta receta además de los ingredientes que reseñaré a continuación, hace falta paciencia y una más abundante ración de carne por persona. La carne así cocinada se reduce al absurdo, y por ello hay que ser generoso de antemano.
Avisados estáis
Ingredientes para 8 personas
3,5 kg de jarrete en dos trozos
1,5 l de vino tinto, (si elegís uno perralleiro, con el mismo adjetivo gráfico y local calificarán esta receta)
1/3 botella brandy +1 vaso jerez dulce +1 vaso oporto…y porque no tenía más..
+ 6 hojas de laurel + 6 clavos + bolas de pimienta negra
(En los ingredientes anteriormente relacionados se deja el jarrete nadando la noche anterior).
4 dientes de ajo + 4 cebollas grandes + 10 zanahorias
Mantequilla y maicena espesante
Aproximado proceder
Al día siguiente se atan los jarretes, se enharinan y se doran enteros y muy bien. Reservar.
Dorar en la tartera donde se vayan a cocinar, las cebollas y las zanahorias troceadas grandes, con los ajos. Cuando estén bien dorados añadir los jarretes y todo el líquido de la maceración.
Cocer unas 2 horas tapado. Cuando las verduras estén hechas, retirarlas a otra tartera junto a muy poco líquido.
Dejar cociendo el jarrete hasta que esté justo de punto. Cuando llegue al punto, sacar de la tartera y colocar el fuente de horno.
Al líquido sobrante le añadiremos un poco de maizena espesante y 2 buenas cucharadas de mantequilla, y lo dejaremos reducir destapado durante el tiempo necesario, bastante, para que alcance la textura de jarabe. Reservamos.
Para terminar la cocción, durante 30 minutos, el jarrete se hornea y se va regando, 3, 4 ó 5 veces con la reducción de salsa que hemos obtenido.
Se corta el jarrete en lonchas se cubre con la salsa del horno y se acompaña con las verduras que tendremos calientes en tartera aparte En salsera se sirve el resto de la salsa.
La receta es pesadita, vale, pero el resultado bien lo merece. Lo juro.
Como acompañamiento cómodo que compense el delicado proceso de erizamiento de meninges que produce el eterno cocinado de este jarrete, propongo un puré de patatas de sobre hecho sólo con leche entera y aceite de oliva virgen y mezclado con batidora.
Se hace con antelación y se deja en fuente de horno espolvoreado con sésamo. Se hornea y gratina 20 minutos antes de comer.
Related Posts with Thumbnails